MUJERES A LA CARGA DE UNA ESTETICA QUE SENSUALMENTE TONIFICAda. PERFECTAMENTE UNISEX, EL LOOK DE LA HOMBRERA ES EL TOQUE DEL VESTUARIO DE CAPITAL CLANDESTINO, MARCA QUE PRESENTA CORTES OCHENTEROS QUE RESALTAN LA DULCE RUDEZA DEL SEXO FEMENINO. Mujeres a la carga, sí; pero no cualquiera. Con hombreras y flecos, el atrevimiento y la irreverencia se las traen féminas veinteañeras que apuestan regularmente por las creaciones de Carolina Gordo, diseñadora amante de la música que desde hace un tiempo desarrolla su marca Capital Clandestino.
Sus diseños se trazan con ritmos rockanroleros, Bob Dylan, Lou Reed o Pink Floyd inspiran cortes de esta joven titulada de la Universidad del Pacífico que, luego de viajar a Buenos Aires, decidió armar su propuesta: Un revival de la furiosa década del 80', con la exageración de colores y formas. ¿Para quién hace ropa? Mujeres delicadamente corajudas, que se atrevan a desarrollar un estilo propio.
La buena circulación comercial de Capital Clandestino se suma a la participación de diseños independientes en perchas de grandes tiendas como Paris, donde Carolina ha participado a través de la campaña "Paris Emergente", y la tienda Monjitas a la Moda -que vende vestuario de diferentes jóvenes diseñadores-. Esta entrada en el mercado es significativa, se asumen estándares de calidad que consideran las confecciones independientes a nivel de la industria, y por lo tanto, valida su factura que, no como cualquier catálogo, es una apuesta de autor.
Y sobre autoría, los hombros de poliuretano cubierto con telas multicolores y los botones dorados, aparecen en vestidos, chaquetas y otras prendas que hacen lucir a las chicas que ya son habitué de sus creaciones. A través de Facebook y Twitter, Carolina comercializa sus producciones que por ahora, la ocupan en proyectar y difundir cada vez más su trabajo.
Si bien no estamos en guerras mundiales, la hombrera que protege empodera, esta vez, y con sensualidad, a las chicas que resignifican el "toque" que, en tiempos de guerra fría, contorneó a féminas; ahora la libertad de atreverse a vestir el discurso de flecos otorga únicos detalles para una prenda cotidiana, un capital clandestino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario