lunes, 10 de octubre de 2011

Martín Churba: "La ropa es la piel social"

Hoy les vengo a traer una entrevista a mi diseñador tras andino favorito: Martín Churba.

Aprender a vestirse, dice, es aprender a gustar. Y cree que el diseño puede generar un cambio social. Por eso, trabaja con los piqueteros y también con los Kollas, en Jujuy.



Estoy por comer con un tipo fuera de serie, una de las personas más sensibles y talentosas que conozco. Martín se dispone a contestar mis preguntas, mientras suena su celular incesantemente: Yumiko desde Tokio, Liliana desde Tilcara. Todos lo buscan y él, con un Bloody Mary y una tranquilidad contagiosa.

¿Nunca pensaste en irte del país?

No, nunca. En algunos momentos chequeaba si estaba meando fuera del tarro o si estaba medio chicato, si no veía las oportunidades en otros lados. Yo veía que esto era como un yacimiento de posibilidades. Y fue así. Por supuesto, depende desde dónde estás mirando. Si tenés el agua que te llega por la frente, no ves las posibilidades. ¿Qué quiero decir? Que no vivo en una burbuja y pienso que para todo el mundo es un país generoso. Lo que creo es que para aquellos que tenemos la suerte de estar parados en algún tipo de roca, tenemos que laburar acá porque hay mucho por hacer.

¿Cómo son las condiciones ahora para trabajar en la moda?

Por un lado, extrañamente la moda se volvió un hábito de mucha gente. Por otro, la Argentina está de moda y las ventas son interesantes en la medida en que tenés un proyecto en particular, que no emula tendencias internacionales. Las condiciones para un emprendedor joven que desarrolla marketing personal y credibilidad en el mercado, son muy favorables. Lo que está de moda es trabajar con criterio, con identidad, con seguridad, con concepto. Es una manera de hacer que es congruente con uno. Y tiene de bueno que, te vaya bien o mal, vos sabés que hiciste lo que sentías.

Hablemos de vos, de tus capacidades, de tus virtudes.
Entre mis tesoros tengo una educación de padres emprendedores, líderes, que con desparpajo me mostraron que cuando uno quiere algo, tiene que pelear por eso, porque la limitación más profunda que uno tiene es uno mismo. A veces me avergüenza tener un ego grande, ansiedad o ambiciones desmedidas pero nunca el principio del impulso puede darte vergüenza. Es como la vitalidad, el origen del querer hacer. Es importante en el país que tenemos esa característica. Si yo hubiera nacido en Suiza o en un lugar tranquilo, seguiría los patrones, pero en Argentina está todo por hacer. Hay mucha necesidad de hacedores, de dejar marcas. Quiero dejar una marca que no sea mi nombre sino mi trabajo.

A partir de tu trabajo, se cayeron algunos mitos: por ejemplo el que decía que a las argentinas les gusta uniformarse. En realidad se animan a innovar.

Al principio, me acuerdo que recorría negocios y si estaba de moda el marrón chocolate, todos lo tenían. Era terrible. Para mí era obvio que si ofrecías diversidad y diversión, la gente iba a tomarlo. No bailábamos porque teníamos los ojos cerrados, no es que teníamos una venda en los ojos. Era cuestión de proponer y mostrar cosas atractivas, diferentes.

El de que a las mujeres argentinas les gusta la ropa muy ajustada.

¡A Susana Giménez le gusta la ropa muy ajustada! (risas). A nadie le gusta que se le noten los rollos. La gente quiere que la ropa estilice, marque las virtudes y oculte los defectos. ¿Hasta qué punto hay que negar la naturaleza? Podemos jugar con las apariencias, pero no hay que tenerle tanto miedo a las curvas ni a las formas que nos distinguen porque son lo que nos configuran.



¿La ropa tiene que gustarme, representarme, quedarme cómoda y favorecer mi imagen?

La ropa es la piel social, básicamente me representa. No soy yo, pero habla de mí, tiene que mostrar lo que yo quiero que los otros vean de mí. La ropa es una herramienta de comunicación social y aprender a usarla es aprender a gustar, a expresarnos.

¿Qué aprendiste de la experiencia con los piqueteros y los desocupados de La Matanza?

Muchísimo. Cuando creé Tramando, necesitaba generar una imagen con una identidad poderosa, y nada mejor que ahondar en el contexto social para tener identidad. Pensamos en la trama social como distintos proyectos donde Tramando iba a generar, a través del diseño, lazos sociales. Cuando me presentan a Toti Flores, de la Cooperativa La Juanita, ya había hecho campañas de promoción de mensajes sociales. Con Toti tuve la posibilidad de entender cómo está hecha la trama social y ver cómo somos capaces de relacionarnos y transformarla. Porque finalmente la transformás. Aprendí que lo que más valía de mi trabajo era mi capacidad de crear libremente. Y eso fue lo que traté de enseñar y transmitir. Cuando empezamos el proyecto de los guardapolvos, ellos, los piqueteros, me dijeron que también querían diseñar. ¿Por qué ellos no podrían vivir de esto, si yo lo hago? ¿Quién dijo que yo diseño y ellos confeccionan? Y hoy hay referentes de la cooperativa que trabajan en diseño. Se trata de generar posibilidades y cuando se generan, son para todos. Eso no me lo enseñó un cliente de Tramando, me lo enseñaron otros argentinos. Me fascina no estar en una burbuja.

Te enamoraste del norte argentino...

Me enamoré de las provincias. Vos vas provincia por provincia y es como ir país por país, porque en cada lugar tenés relieves, costumbres, tonadas, hábitos, comidas diferentes. Tenemos la capacidad de generar identidad con pocos elementos. Hay toda una cultura de la artesanía textil, que perdura e incuba el futuro del lujo, lo que tiene aquello que no se puede pagar con dinero, pero que en el fondo es el verdadero lujo.

¿Ahora estás trabajando en Jujuy?

Fui contratado por la red de Organizaciones de Comunidades Kollas más importantes de la Puna y la Quebrada de Humahuaca. Me convocaron para optimizar la artesanía textil sobre patrones de calidad y de conceptos para el mercado. Mi trabajo tiene que ver con pensar cómo los productos pueden mejorar la calidad de vida de quienes los hacen, de quienes lo consumen. 

Cuando vos pensás en mujeres, ¿Pensás en formas, en edades, en altura, en talles, en estilos?

No, pienso en esta piel social y me gusta que sea distinta, distintiva, diferente, vanguardista, agradable, democrática, un poco rupturista y a la vez bella.

Martín es lo que parece y mucho mejor de lo que parece. Se hizo muy tarde y mañana habrá que levantarse temprano, pero qué importa. Me voy tan contenta.

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